Perdonar y pasar página


"El perdón no cambia el pasado pero engrandece el futuro" (PAUL BOESE; The Weekly Digest, 1967)




La memoria es selectiva y evoca más fácilmente la alegrías que las penas, los éxitos que los fracasos. Gracias a su capacidad para olvidar, la memoria nos ayuda a distanciarnos de los daños que nos causan y nos anima a perdonar y pasar página. Sin una dosis de olvido el perdón es muy difícil. Ser capaz de perdonar es una cualidad muy útil para vivir, especialmente a la hora de resolver los conflictos de la convivencia, las decepciones cotidianas y las traiciones en las relaciones con los demás


La tendencia humana a perdonar y pasar página es una cualidad genética favorecida por la fuerza evolutiva de selección natural, un ingrediente fundamental del instinto de felicidad que nos impulsa a hacer las paces con el pasado, reponernos y seguir adelante


Aparte de nuestra forma de ser, la opción de perdonar y la forma que adopta el perdón suelen estar condicionadas por la explicación y el significado que le damos a la ofensa. También influyen la huella que dejaron en nosotros otras ofensas pasadas, la concepción que tenemos de la naturaleza humana así como nuestras creencias y valores. Esto explica que el significado del perdón varíe de una persona a otra.


El objetivo fundamental de perdonar es liberarnos del enorme lustre opresivo que supone permanecer en la identidad de víctima, para poder pasar página y concentrar nuestra energía en seguir con entusiasmo nuestra vida; en ese sentido el perdón es la llave de nuestra felicidad


El perdón no siempre requiere la existencia de un agresor, pues a menudo el desafío está en perdonarnos a nosotros mismos. La capacidad para juzgarnos surge gradualmente desde la infancia, cuando los niños comienzan a identificar las expectativas de sus padres y cuidadores y a compararlas con su propia habilidad para cumplirlas. Esto les lleva a sentirse bien si sus comportamientos se corresponden con lo de los demás esperan de ellos, aunque sean poco realistas o idealizadas, no cuestionan el sentido común de sus progenitores; generalmente se culpan a ellos mismos. Casi todos podemos permitirnos una cierta dosis de autocrítica razonable y sensata sin caer en el autodesprecio


Cada día es mayor el número de personas que son conscientes del beneficio del beneficio que aporta el perdón. Saben que es bueno para la salid física y emocional



"Sin Perdón no hay futuro" (DESMOND TUTÚ; Obispo sudafricano Premio Nobel de la Paz en 1984)




Laura Estellers


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