Comunicación no verbal: cuando el cuerpo se expresa


Ceremonia del Donga; Tribu Surma; Valle del Omo (Etiopía)

Todas las culturas y grupos sociales tienen un sistema significativo de comunicación gestual que regula nuestras relaciones. Nuestro cuerpo, nuestros gestos e incluso nuestro vestuario hablan sobre nosotros y, por lo tanto, sobre nuestra cultura o grupo social


El cuerpo es mucho más sabio de lo que creemos, nuestro cuerpo nos habla y se queja ¿le escuchamos lo suficiente?, ¿establecemos una buena comunicación con nuestro cuerpo?


Cuando nos relacionamos con los demás observamos su expresión, su comportamiento no verbal. A la vez que escuchamos sus palabras, vemos sus gestos que refuerzan, contradicen, sustituyen, complementan o regulan su comportamiento verbal. Curiosamente es a esa expresión, a lo que dice el cuerpo, es a lo que damos más credibilidad


En las relaciones más personales, la observación de la conducta no verbal, el rapport, es fundamental para leer los mensajes sutiles que se esconden tras un gesto, por pequeño que éste sea



Una señal verbal particular puede tener significados

diferentes en función del contexto social en el que se produce



Veamos un ejemplo: uno de los gestos que habitualmente realizamos es asentir con la cabeza. Lo hacemos al hablar y lo hacemos al escuchar. Con este signo damos a entender comprensión o desacuerdo. En un reciente estudio de la Universidad de Madrid se propuso, precisamente, estudiar el efecto persuasivo de asentir. La nueva hipótesis se basaba en un proceso mental que cosnsite en la posibilidad que tenemos los seres humanos de pensar sobre lo que estamos pensando, a esto se le llama metacognición. Pues bien, los resultdos puesieron de manifiesto que asentir con la cabeza:


- Produce mayor persuasión

- Si tenemos la cabeza llena de pensamientos negativos hacia algo, asentir aumenta el efecto de

dichos pensamientos desfavorables


Los gestos influyen en el grado de convencimiento que tenemos respecto a los pensamientos que comunicamos, determinando el nivel de persuasión resultante de nuestro discurso y gestos tanto para nosotros mismos como para nuestro interlocutor. Todo aquello que no esté interiorizado, que no salga de dentro, será puro fingimiento


Dentro de la pragmática de la comunicación hay que considerar, también, la proxemía o la manera en cómo estructuramos nuestro espacio personal. El sentido del "Yo" de cada persona va más allá de su propia piel. Es curioso observar como hay personas que han perdido el sentido de la distancia personal. En los extremos están los que se acercan demasiado, invaden nuestra burbuja personal, mientras otros se alejan en el momento en el que les hablas. La excesiva proximidad entre interlocutores bloque la comunicación entre desconocidos. En cambio la densidad social favorece la despersonalización del intercambio, cuanto más gente más distante e impersonal.


Laura Estellers

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