Adaptación a los cambios: la resiliencia


"No son los más fuertes de la especie los que sobreviven, ni los más inteligentes. Sobreviven los más flexibles y adaptables a los cambios" (CHARLES DARWIN; "El origen de las especies"; 1962)



Desde el momento de nuestro nacimiento, estamos inmersos en un proceso de cambio permanente. Nuestra trayectoria vital es, en gran medida, impredecible. Estas son las dos razones por las que la capacidad de adaptarnos a los cambios es un protector de nuestro bienestar. Esta habilidad de los seres humanos de adaptarnos forma parte de nuestra naturaleza y ello es posible gracias a la plasticidad de nuestro cerebro. La base fundamental de la adaptación es la flexibilidad. En el campo de la psicología cada vez se emplea más el término "resiliencia" para referirse a esta capacidad. Esta palabra deriva del latín "resilire" - rebotar- y se utiliza mucho en el campo de la física para definir la elasticidad de un material que le permite adaptarse, sin romperse, cuando es presionado por una fuerza exterior y, seguidamente, recobrar su forma original


La capacidad de adaptación de los seres humanos para adaptarse es impresionante pero, es preciso puntualizar que, la facilidad con la que nos acomodamos a los cambios es muy personal. Adaptarnos no solo nos permite aclimatarnos a los cambios, sino que, además, nos motiva a disfrutar de nuestra vida cotidiana


Hay alteraciones que nos cogen por sorpresa: un accidente de tráfico; otras son fruto de un cambio progresivo: el proceso de envejecimiento natural. Otras son pasajeras: una fractura en una mano. También están aquellas que implican unas consecuencias permanentes: un divorcio, la jubilación. Hay cambios de una especial significación que transforman nuestras vidas por completo y para siempre: el nacimiento de un hijo o la muerte de un ser querido


En mi práctica profesional, observo un tipo especial de cambio realmente difícil para las personas que me consultan y éste es el desempleo. La pérdida del trabajo supone un duro golpe ya que la interpretamos como un fracaso, dado que el duro impacto negativo que puede generar en la seguridad económico, también puede llegar a dañar seriamente la autoestima y la confianza generando una gran inseguridad y falta de control


La capacidad de adaptación, no solo funciona en circunstancias adversas sino también, cuando el cambio es positivo dado que nos impulsa a un nivel óptimo de satisfacción con la vida en general


Para mantener el entusiasmo vital no tenemos más remedio que adaptarnos, esa sensación de no habernos rendido y sobreponernos es un estimulante para futuros desafíos.



Laura Estellers


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