Creencias limitantes


La mayoría de nosotros aprendimos en nuestra infancia una serie de normas o reglas que seguimos utilizando en la actualidad, a menos que hayamos tenido una experiencia que nos haya hecho cambiarlas


Estas reglas son amos incansables que exigen una obediencia estricta. El problema es la imposibilidad que éstas reglas puedan aplicarse en todas las situaciones que nos afectan y como bien dice Virginia Satir "Necesitamos guías, no reglas"


Es curioso pero, la mayoría de nosotros, vivimos de acuerdo a estas normas/reglas imposibles. Ello resulta inhumano y es por ello que nos enojamos y sentimos culpables de que existan


Podemos indagar y descubrir, si ponemos atención, a todas las veces que decimos "hay que"; "no hay que"; "habría que" o "tendría que". Si vivimos de acuerdo a esas reglas que tanto nos limitan, tenemos garantizados los fracasos, sentimientos de culpa hacia nosotros mismos al intentar lo inalcanzable y de ira hacia los demás


Seguidamente, tal y como propone Virginia Satir, ¿Qué tal si transformamos esas reglas en guías útiles?. Por ejemplo en el caso de una regla de uso muy común:


"No tienes que discutir con tus mayores"


Primera expresión:


No debo discutir con mis mayores, lo cual puede cambiar a:


Nunca puedo o discutir con mis mayores, lo cual puede cambiar a:


A veces puedo discutir con mis mayores, cuando difiero de su opinión; esto puede cambiar a:


Puedo discutir con mis mayores cuando difiero de su opinión y cuando así lo decido



Cada cambio supone un riesgo y un nuevo aprendizaje y es algo que podemos hacer realmente. Si tratamos de vivir de acuerdo a esas creencias que nos limitan, de acuerdo a nuestras propias reglas, fácilmente desarrollaremos una úlcera de estómago u otro tipo de padecimiento psicosomático y se nos considerará personas rígidas y hoscas.


Y todo ello, seguramente, porque no quisimos decepcionar a nuestros padres. Probablemente lo que ocurrió fue que nuestros padres se sentían inseguros ante la educación que nos daban y temían nuestro desacuerdo o que discutiéramos con ellos generándoles, interiormente, un sentimiento de incompetencia como padres dado que no gestionaban bien ese desacuerdo. De esta manera si nos callábamos evitábamos problemas mayores. Así empezamos a considerar que ésta era una regla vital, cuando de hecho se trataba más bien de la forma en que nuestros padres manejaban la situación cuando se sentían mal en aquel tiempo


A modo de ejercicio, propongo que escribamos nuestras reglas y empecemos a cambiar aquellas que no nos sirven y nos limitan.








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