Sin pasado no hay futuro. Sobre la memoria



“¡Qué pobre la memoria que solo funciona hacia atrás!” contestó la Reina a la aventurera Alicia en la obra Alicia a través del espejo de Lewis Carroll

De todas las funciones que desempeña la memoria, la más conocida es la autobiográfica. En otras palabras, almacenar y reproducir cosas, hechos pasados y conectarlos con nuestro presente.

El futuro depende, en gran medida, de cómo recordamos el pasado. Por eso, personas que no recuerden el ayer soñaran poco con el mañana.


De una manera muy sutil, casi por soslayo, a cada momento de nuestro día a día evocamos lo que vamos a hacer más tarde, a corto o a más largo plazo: planeamos desde lo que vamos a cenar esta noche a como será nuestra jubilación pasando por qué viaje nos apetecería realizar o por nuestra carrera profesional.

Hablamos más del futuro que de lo que hicimos en el pasado.

Programar y grabar en la memoria nuestras actividades por adelantado nos permite cumplir con nuestros compromisos y perseguir aquellos objetivos que nos vamos marcando a lo largo de nuestra vida.


Preparar razonablemente proyectos de vida es un elemento fundamental para nuestra tranquilidad y salud mental.

Por ello, cuanto más nos cuesta anticipar el mañana y más incierto nos parece nuestro porvenir o, incluso, el de nuestros seres queridos, más espacio dejamos para que la ansiedad nos invada y mine la confianza en nosotros mismos y el mundo que nos rodea.

Tags:

Entradas recientes