Somos nuestra memoria


"¿Qué es la memoria? Es el diario que llevamos con nosotros a todas partes"
Oscar Wilde

Los seres humanos nacemos con la capacidad de guardar, en nuestra mente, aquellas cosas que consideramos importantes y acordarnos de ellas en el momento oportuno.


El psicólogo Gordon Allport apuntó: "estar seguro de que al despertarnos cada mañana somos la misma persona que se fue a dormir la noche anterior da sentido de seguridad y continuidad en nuestro día a día".


Una vez que se enciende la luz de la conciencia, la memoria se convierte en la capacidad ejecutiva principal.


Para llevar a cabo su misión, la memoria tienen que captar y almacenar gran variedad de información que consideramos relevante o que nos impacta. La capacidad mental para retener información es indispensable para reconocer sensaciones, palabras, emociones, personas, objetos y lugares. Con los acontecimientos que grabamos en nuestra memoria configuramos el guión de nuestra vida. Los recuerdos tienen un gran peso en nuestras vidas


También, hay cosas que se imprimen en nuestra memoria sin nuestro permiso. Este es el caso de determinadas imágenes, sonidos, olores y demás estímulos. Del mismo modo la memoria recoge señales de nuestro propio cuerpo a través de los receptores sensoriales que se localizan en los músculos, en la piel y en el oído interno.


La verdad es que nuestra vida está empapada de sentimientos de todo tipo: penas, alegrías, satisfacciones, deseos, temores, etc.


Sin embargo, las visiones elaboradas no suelen ser definitivas y permanentes; casi siempre evolucionan con los cambios que experimentamos a lo largo de nuestra vida.


La memoria no solo reproduce el material que guarda, sino que también lo reconstruye. Una cualidad fascinante de la memoria es el poder de ordenar, modelar y reformar los datos haciéndolos coherentes con nuestra perspectiva de presente.


Decidir lo que evocamos o mantenemos oculto es cosa de la memoria, pues tiene la llave de la información que archiva, y controla el acceso y la salida de la misma.


En definitiva, la memoria humana, es el cemento que une todas nuestras sensaciones, experiencia y acontecimientos.


Al final, la memoria, define quienes somos. Por eso es tan difícil imaginarnos una vida desnuda de recuerdos, una vida sin sentido del tiempo ni del espacio, en la que todo aquello que nos envuelve carezca de significado. Una vida sin recorrido de pasado ni perspectiva de futuro.




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